Thursday, March 11, 2010

Desde el neoclásico, con Razón...

Cuando Nicolas Boileau-Desperaux decidió plasmar, de manera poética, las ideas neoclásicas sobre el arte, compuso esta sencilla obra plagada de racionalidad à la grecque:

"What-e'er you write of Pleasant and Sublime,
Always let sense accompany your Rhyme:
Falsely they seem each other to oppose;
Rhyme must be made with Reason's Laws to close:
And when to conquer her you bend your force,
The Mind will Thrumph in the Noble Course"

(Citado en Farah, 297)


Corría el último cuarto del siglo XVII. Desde el descubrimiento de las ruinas de Pompeya, los europeos habían resdescubierto los valores artísticos de la antigua Grecia y se habían dado a la tarea de retomar los ideales de perfección, racionalismo y sobriedad. El arte debía obedecer a reglas estética fijadas pensado en cómo interpretaban la Antigüedad. No es casualidad que le poesía, que debía someterse a tan rigurosas ideas como las que plantea Boileau, no haya sido la mejor expresión de la literatura neoclásica.


Farah, Mounir y Andrea Karls. World History: The Human Experience. New York: Glencoe McGraw-Hill, 2000.

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