4.
Lejos del desierto, lejos de las olas, también. En un camino que serpentea y ondula con el calor, que rompe la fantasía sin tiempo. El brillo de cristales sobre el asfalto, resplandecientes como astros bajo el sol de mediodía. ¿Recordarás algún día ese accidente, sabrás acaso quien era ella?
La sangre forma un charco no muy lejos de la población de cristales, de un arroyo que sube hasta un comprimido de metal. Un rumor en el asiento trasero, más bien un gemido. Un hombro esbelto, pálido, coronado en vidrio, fuente de sangre a medio secar.
No existe nadie en un camino solitario, alrededor, cerca. En pleno día podríamos ser fantasmas.
~ * ~
5.
Por la noche, cuando la luz es desterrada, debo recostarme. Estoy rodeada de sonidos: olas, insectos, el crujir de la madera y de la paja, el ulular del viento. Cierro los ojos, mi espalda contra las sábanas innecesarias en el calor de las primeras horas de oscuridad. Escucho. Escucho. Si lo hago con cuidado, puedo oír su respiración mientras el aire viaja suavemente sobre mi espalda, apenas rozando mi piel.
Por la noche, cuando la luz es desterrada, debo recostarme. Estoy rodeada de sonidos: olas, insectos, el crujir de la madera y de la paja, el ulular del viento. Cierro los ojos, mi espalda contra las sábanas innecesarias en el calor de las primeras horas de oscuridad. Escucho. Escucho. Si lo hago con cuidado, puedo oír su respiración mientras el aire viaja suavemente sobre mi espalda, apenas rozando mi piel.