Sunday, June 14, 2009

The Stranger (4 - 5)

4.
Lejos del desierto, lejos de las olas, también. En un camino que serpentea y ondula con el calor, que rompe la fantasía sin tiempo. El brillo de cristales sobre el asfalto, resplandecientes como astros bajo el sol de mediodía. ¿Recordarás algún día ese accidente, sabrás acaso quien era ella?
La sangre forma un charco no muy lejos de la población de cristales, de un arroyo que sube hasta un comprimido de metal. Un rumor en el asiento trasero, más bien un gemido. Un hombro esbelto, pálido, coronado en vidrio, fuente de sangre a medio secar.
No existe nadie en un camino solitario, alrededor, cerca. En pleno día podríamos ser fantasmas.
~ * ~
5.
Por la noche, cuando la luz es desterrada, debo recostarme. Estoy rodeada de sonidos: olas, insectos, el crujir de la madera y de la paja, el ulular del viento. Cierro los ojos, mi espalda contra las sábanas innecesarias en el calor de las primeras horas de oscuridad. Escucho. Escucho. Si lo hago con cuidado, puedo oír su respiración mientras el aire viaja suavemente sobre mi espalda, apenas rozando mi piel.

The Stranger (2 - 3)

2.
Su respiración comienza a dar vueltas en mis oídos como una canción de cuna. No quisiera naufragar, dormir, regresar al sueño. Cierro los ojos, mas no duermo. Quiero sentir el calor de su mano sobre mi espalda. Cálida, sí, áspera y fuerte también. Deslizándose sobre mi piel erizada.
Sabe que no duermo. Con su mano me sujeta del brazo para girarme. Mi rostro, muy pequeño a comparación del suyo, inmóvil y a corta distancia. Lo observo, los dientes apretados, la mirada penetrante. Se detiene. Me mira. Escucha. Aspira.
"Has crecido" dice.
Desde lejos, el rumor de las olas viaja a través del silencio.
~ * ~
3.
Realmente no puedo andar de puntitas sobre la arena. Hace cosquillas, y al cabo de un poco mis pies comienzan a hundirse. Entonces debo saltar para escaparme de ella, y es como bailar.
Al fin me decido a bailar, danzas sin música, improvisadas, reflejos de ondulaciones pasajeras. Siempre al alcance de su vista, en el territorio conquistado por su mirada.
Quizá sea una muñeca. Quizá sólo existo en el universo que él ha creado, y nada más.
Trato de no salir de ese círculo imaginario, temerosa de desaparecer en cuanto él no me observe. Temerosa, más bien, de no ser vista.

Sunday, June 7, 2009

The Stranger (1)

1.
¿Sabrás cuántas veces me he entretenido garabateando tu nombre en las horas de más tedio, recurriendo a toda la flexibilidad que la caligrafía árabe puede ofrecerme? De tu breve nombre, de esas tres letras que perezosas se arrastran por el viento, más como un suspiro que como un llamado, han surgido los más increibles y feroces animales, las llamas más seductoras, los más espesos y oscuros bosques, los embrujos incanzables que al fin me llevan, sin notarlo, hacia la noche. ¿Sabrás cuántas veces he deseado relatar esas fantásticas historias sobre tu piel? Mi pluma, hecha de madera, filosa a propósito como para abrir la carne, se bañaría en frescas y olorosas tintas, atravesando la superficie de tu piel, la más suave, la más blanca. Blanca, mas no vulgar como el papel o la lejía, sino de una textura dorada como los documentos muy viejos conservados en sal, como la de arena de las costas. Han pasado ya muchos años. ¿Qué será de tu piel brillante y uniforme, de tus ojos líquidos, de tu aliento? Desde mi celda admiro la misma arena del mismo desierto, surcado por los mismos vientos. Pero jamás es el mismo.